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Beneficios del Cuidado Urbano

por Salvador Carlos Dueñas Serrano

Propuestas y actuaciones para el Campo de Montiel

Tratar el aspecto urbano en el medio rural es algo que por desgracia todavía no está regularizado a nivel estatal y por supuesto es algo completamente al margen de las preocupaciones o atención por parte de la gran mayoría de la población.

Sin embargo no deja de llamar la atención, que todo el mundo, incluso los menos sensibilizados con estos aspectos, reconocen y se encuentran a gusto cuando por alguna razón visitan uno de esos escasos pueblos perfectamente cuidados que mantenemos en nuestro país. Pero lamentablemente, esa mayoría de personas que valoran lo ajeno y menosprecian y desatienden lo propio, forman parte de la gran masa de ciudadanos que hoy pueblan y han poblado nuestro Estado. La prueba visible de todo ello, es que por una aplastante mayoría numérica, los pueblos de España muestran un aspecto general de conjunto urbano muy deprimente. Apartado de las más mínimas normas que aplicadas según el sentido común conformarían cascos urbanos armónicos y muy agradables para el desarrollo humano.

Desgraciadamente se trata de un asunto generalizado y generacional. Tendemos a dar prioridad solamente a la parte financiera o económica de nuestra sociedad, olvidando que todo lo que concierne a la misma se encuentra estrechamente relacionado y cualquier aspecto influye en el conjunto de factores que inciden muy directamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Que es al fin y al cabo la razón de ser de esta reflexión y la exposición de este asunto.

Tradicionalmente los ayuntamientos han regulado normativas concernientes al aprovechamiento del terreno urbano y a la fiscalización de las viviendas. Con este planteamiento tan básico, pecuniario y pobre, es con lo que actúan la inmensa mayoría de ayuntamientos rurales para administrar sus cascos urbanos. Base del inmenso caos urbanístico en el cual están sumidos casi todos nuestros pueblos. Pues sólo se ha atendido el aspecto recaudatorio inmediato. Es decir: debemos regular normativa para que el ayuntamiento ingrese dinero por medio de la licencia de obras. Para lo cual, se han realizado Planes de Ordenación Municipal, enfocados principalmente a mercantilizar el suelo urbano o rústico. Porque como ocurre con toda mala gestión, tendemos a la obtención de recursos económicos rápidos y a corto plazo, sin molestarnos en crear planes que estabilicen y equilibren el sistema impositivo de ingresos con la creación de ambientes urbanos enriquecedores para todos los aspectos que influyen en la calidad de vida del ciudadano y su entorno.

Equilibrar la rentabilidad económica con la obtención de poblaciones agradables, limpias, bellas, cuidadas, armoniosas y muy atractivas para vivir e invertir, no es nada difícil. En realidad es mucho más fácil crear un pueblo bello y rico, que las poblaciones tan agresivas y tan rematadamente feas que podemos contemplar en cualquier rincón de España.

Considero muy importante comenzar por hacer ver al ciudadano que el Ayuntamiento es un aliado, un guía y un apoyo para el habitante del municipio. Y no ese ente impositivo que nos obliga a pagar impuestos, dicta normas que recorta nuestra libertad e impone su criterio favoreciendo intereses particulares. Estas tristes razones son la causa de que la mayoría de nuestros pueblos sean un caos urbanístico, sin orden ni concierto. Con casas sin ton ni son, edificadas a salto de mata, según el criterio del propietario o el peregrino capricho de albañiles sin la más mínima formación en cuanto a valores estéticos y paisaje urbano.

Muy importante no olvidar la ancestral incompetencia en el asunto por parte de regidores cuyos cargos públicos no se asocian son sus conocimientos en la materia.

El cúmulo de circunstancias ha propiciado el lamentable y caótico aspecto urbano de casi todos los pueblos de España. Lo cual puede comprobarse en todas las regiones y en todas las provincias. Se ha dado prioridad a la simple y cómoda recaudación, dejando de lado planificaciones a largo plazo que creen estabilidad y sostenibilidad, enfocando planteamientos que fomenten la riqueza del aporte del turismo y todos los servicios colaterales que se asocian con esta gran industria. Además de los incalculables beneficios emocionales que aporta a cualquier persona, habitar un lugar saludable, bello y cuidado.

Partiendo de estas premisas fundamentales que argumentan la realidad que nos rodea, aquellos que están muy interesados en el tema, que efectúen este pequeño ejercicio para darse cuenta de la magnitud del problema. Tomad como ejemplo cualquier provincia. Si os gusta viajar, daos una vuelta por sus pueblos. Os sorprenderéis mucho, comprobando que sólo dos o a lo mucho tres, se encuentran a salvo de esa visión general que como una epidemia ha despersonalizado todo el tipimismo y singularidad de una población rural. Fijaos por ejemplo en nuestra provincia. Un territorio enorme. Ciudad Real tiene un tamaño más grande que el de algunos paises. 20.000 km2, distribuidos entre 102 municipios… 102 municipios. De los cuales solo se encuentran en un estado aceptable de conservación, dos. Únicamente sus dos Conjuntos Históricos Artísticos. Almagro y Villanueva de los Infantes.

Es importante transmitir estos datos porque son muy ilustrativos de la realidad y del mundo que nos ha tocado vivir. Además de vergonzoso es muy triste constatar que la inmensa mayoría de funcionarios y servidores públicos que a lo largo de la historia y desde todas las instituciones se supone que velan por el correcto cuidado de los municipios, hayan dejado a su suerte y sin el más mínimo control de calidad a cien municipios, o lo que es lo mismo, a todo el mundo.

Almagro y Villanueva de los Infantes, sobrevivieron por suerte, milagro o casualidad.

Hoy todos, incluso aquellos que carecen de conocimientos urbanísticos, paisajisticos o estéticos, valoran y disfrutan la belleza y el interés histórico, artístico y monumental de ambas poblaciones. Es como si algo o alguien hubiera decidido que sólo un par de ciudades tienen derecho a ser conservadas, protegidas y distinguidas con el orgullo de ser más bonitas que la mayoría. Y ciertamente así es.

Lo lamentable es que al igual que Almagro o Infantes, podrían ser igualmente bellos todos nuestros pueblos. Lugares conformados con las aportaciones de la historia, el paso de las diferentes corrientes sociales o artísticas y la suma de valores propios de una trayectoria prolongada en el tiempo, sin renunciar a las imprescindible condiciones de comodidad y confort actuales. De hecho, en Almagro o en Infantes, la gente disfruta de los mismos medios técnicos actuales que cualquier otra población, pero además suman el incalculable valor de su historia, su arquitectura, su paisaje urbano, sus singularidades vernáculas y autóctonas, proyectado todo hacia una rentabilidad económica y social basada en la explotación turística y cultural. Además de la industrial y agrícola. Porque como decía al principio, el auténtico valor y rendimiento productivo de la economía, es efectivo con el equilibrio y la interacción de las diversas facetas que forman parte de la sociedad humana.

Si solamente nos dedicamos al ladrillo puro y duro, olvidamos el resto de cosas imprescindibles para el correcto y equilibrado funcionamiento de la sociedad. El ladrillo debe ir acompañando de conocimiento, formación y concienciación.

Conocer nuestro medio significa valorarlo. Formar a nuestros profesionales es una fuente inagotable de recursos. Unos albañiles que han pasado por una escuela de formación profesional y son capaces de actuar conociendo el medio y los valores de la arquitectura de su entorno, son unos profesionales apreciados y valorados, capaces de exportar su trabajo y ser requeridos en cualquier lugar del mundo como personal cualificado.

Concienciar al conjunto de ciudadanos para que aprecien y tengan en cuenta los muchos beneficios que reporta una arquitectura concebida para servir al hombre de manera eficaz y utilitaria, que a la vez por sí misma crea belleza, es una riqueza que no debemos desperdiciar y saber potenciar y rentabilizar.

No debo desaprovechar esta oportunidad para evidenciar y destacar la singularidad del Campo de Montiel. Curiosamente y por suerte para nosotros. La baja densidad de población de nuestra comarca, la falta de abundancia de inversiones incontroladas y su apartada situación geográfica, han preservado la gran mayoría de sus valores. Valores latentes a la espera de una eficaz y profesional gestión que los saque a la luz y los convierta en una fuente de recursos relacionados con el turismo cultural, de ocio y naturaleza.

Muchos os sorpredereis si digo que el Campo de Montiel es una comarca afortunada y privilegiada. Y realmente así es. Eso que desde hace tiempo llamamos marginación, abandono u olvido, es algo que ha actuado a favor de toda la comarca. Hoy el Campo de Montiel es un rincón auténtico y singular como ninguno. Que mantiene toda la esencia del tipismo y la tradición de los pueblos inmersos en la economía de subsistencia del medio rural y además en un ambiente durísimo, con un clima hostil y un terreno pobremente productivo.

Circunstancias que han propiciado la baja densidad de población y la falta de interés por grandes inversiones industriales que alterasen su ancestral forma de vida, basada en la agricultura y la ganadería. Actividades económicas que han propiciado la configuración urbana y estética de sus cascos urbanos. Y aunque muchos de ellos, alterados o enmascarados por pésimas actuaciones nada respetuosas con la calidad estética que la actividad ancestral y las condiciones del medio fueron imprimiendo a las construcciones, también podemos darnos por contentos pudiendo comprobar que hoy en pleno siglo XXI, en todos los pueblos del Campo de Montiel, todavía se mantienen en pie y en buen estado, ejemplos auténticos de arquitectura vernácula. Heredada del paso de las civilizaciones que surcaron estas tierras. Por ello es interesante divulgar, que hoy es perfectamente visible en nuestra comarca, la influencia de las construcciones de las villas romanas en la configuración y trazado de la vivienda tradicional concibiendo el patio central como distribuidor de las dependencias de la casa, transmitidas por la tradición del impluvium romano. Del mismo modo que en todos y cada uno de nuestros pueblos conservamos infinidad de construcciones de tapial de tierra obtenidas como material abundante y barato procurado por el entorno, heredado de la tradicional técnica constructiva de los árabes que poblaron durante siglos nuestros campos.

Mantenemos todo el proceso histórico que ha transformado una comarca desde su génesis hasta el momento actual.

Esta es una de las grandes razones, por las que a nivel físico y material, el Campo de Montiel es de gran interés para la cultura mundial. Porque es un ejemplo vivo de cómo el proceso histórico continúa tal cual comenzó. Y a pesar de que a nivel estético nuestros pueblos carezcan de armonía y belleza. Por suerte, ese proceso es reversible. Y si comienza a planificarse, es un proceso que puede realizarse de manera natural en un periodo de veinte a treinta años. El mismo tiempo que desde los años 60-70 del siglo XX, adulteró nuestras calles, con la aparición en el mercado de materiales inadecuados, instalados por albañiles pésimamente formados y propietarios desinformados.

Hoy por suerte, en muchos casos, el proceso está volviendo a recuperarse por iniciativa privada, gracias a la mayor formación de la población, al intercambio cultural que ha supuesto que muchos de nosotros vivamos en ciudades como Madrid y viajemos por el mundo, contrastando y valorando lo mucho que tenemos y lo mucho que podemos poner en valor.

La fortuna se ha fijado en nosotros desde el mismo instante que se originó el Campo de Montiel. Esta comarca posee una autenticidad y una pureza difícilmente igualable en nuestro actual mundo cada vez más globalizado.

Lo tenemos todo para convertirnos en un espacio singular muy destacable. El problema es que todavía no hemos sabido sacar partido y poner el valor los magníficos recursos que potencialmente poseemos y están esperando a ser dados a conocer.

Por eso es fundamental, el aspecto, la presencia, la estética. Es la carta de presentación de cualquier cosa, entidad o persona. Debemos invertir tiempo, esfuerzo y recursos para encontrar fórmulas que dignifiquen y acentúen el carácter natural y autóctono de nuestros pueblos, porque esa es una de las mayores riquezas que poseemos para mantener y mejorar la vida en nuestra comarca.

El Castillo de la Estrella será mil veces más visitado y admirado si se encuentra integrado en un casco urbano cuidado y agradable, respetuoso con la tradición. Y lo mismo ocurre con el magnífico Castillo de Terrinches, o con las majestuosas iglesias de Villahermosa o Torrenueva. O con los restos arqueológicos de Alhambra o Villanueva de la Fuente. O con las Plazas Mayores de San Carlos del Valle y La Solana… Multiplicaremos el valor de nuestros monumentos si los mostramos en pueblos bellos. Y con este sistema aumentaremos el atractivo el interés y el valor de nuestros pueblos y nuestras casas. Así como las posibilidades de inversiones.

Permitidme que muestre como ejemplo, al pueblo más pequeño de la comarca, en el cual con pequeñas actuaciones se está consiguiendo paso a paso recuperar todo su potencial, para hacer uso de ello con el fin en primer lugar de hacer más agradable la vida de sus moradores, revalorizar el conjunto material de sus inmuebles y crear el marco adecuado para futuras inversiones que faciliten la entrada de recursos económicos por medio de un turismo enfocado al disfrute de calidad de vida tranquila, en sintonía con el medio rural y en relación con la naturaleza y la cultura.

Me ha sido muy grato poder comprobar que la mayor parte de los habitantes del pueblo comienzan a valorar estos aspectos, fruto de una serie de comunicados a través de bandos municipales en los cuales se da a conocer la importancia de sus casas y el bien que reporta a todos que exista armonía de conjunto en el paisaje urbano. Lo cual incide directamente en el bienestar del individuo y el valor material del inmueble. Pues todo se reduce a algo tan sencillo como que un pueblo cuidado y bonito, es mucho más rico que un pueblo feo y abandonado.

Además de tratar el tema de manera personalizada emitiendo comunicados casa por casa dando a conocer el valor general que conlleva cuidar y fomentar la arquitectura tradicional, hemos añadido un apartado en las NN. SS., dedicado especialmente al cuidado estético del entorno urbano. Recomendando y ofreciendo la posibilidad de elegir entre dos opciones estéticas ligados a la tradición del lugar, para que el ciudadano no se sienta presionado con una sola vía. Pues atendiendo a la evolución social y pensando siempre en alternativas eficientes y productivas, comprobamos que si la gente puede elegir, acoge de muy buen grado las normas municipales. Por ejemplo, valorando los muchos inconvenientes que en general atribuyen a las fachadas de cal, por ser un material que hay que reponer cada año, con las consecuentes molestias y gastos, comenzamos por divulgar que la pintura blanca actual, ofrece una durabilidad y una resistencia de hasta veinte años, por lo tanto nos evitamos los inconvenientes de la cal y mantenemos la estética blanca tradicional. En cuanto a aquellos más reticentes al uso del blanco, optamos por la alternativa del color natural que la tierra imprime a los tapiales de tierra sin encalar. El ocre rojizo, natural de nuestro terreno. De este modo obtenemos el compromiso por parte de todos de mantener un conjunto urbano armonioso y respetuoso con su trayectoria histórica, sin crear tensión ni imposición. Por su puesto los resultados se irán viendo a medida que avance el tiempo, porque el proceso acaba de comenzar este año. Por lo pronto, la gente ya va tomando conciencia de que su pueblo posee mayor valor en todos los sentidos, si se cuida su estética y se es fiel a su arquitectura secular. Poco a poco y por convicción individual se va viendo que mantener el aspecto adecuado de la fachada de cada uno favorece y beneficia al conjunto de la población. Y poco a poco van entendiendo que una de las razones de ser del ayuntamiento es velar por el cuidado y mantenimiento del pueblo. Y que la vía pública es competencia directa del consistorio. Pues todo lo que forma parte de ella, desde la calzada hasta las fachadas, debe estar controlado conforme a unas adecuadas normas que faciliten la correcta integración del casco urbano para bien de todos. Cada vez que se inicia una obra se facilita una copia de las Normas a los albañiles para que sigan según recomienda la normativa. Lo mismo con todos los profesionales que actúan en la fachada, pues se trata de la vía pública y todos tenemos derecho a disfrutarla en el mejor estado.

En segundo lugar, dentro de las escasas posibilidades que tenemos, estamos embelleciendo todos los espacios públicos y recuperando los monumentos históricos. Acompañando todo ello con la creación de una serie de paseos rurales que sirven de transición entre el pueblo y el campo. Se trata de la plantación de árboles a ambos márgenes de los caminos que parten de la población hacia el campo, con lo cual se consigue por muy poca inversión crear un montón de alternativas para el paseo y solaz de los vecinos además de embellecer las afueras.

En un futuro, para estimular a la población y acelerar el proceso, está previsto el establecimiento de premios económicos a la fachada que cada año se integre mejor en el casco urbano conforme a los valores estéticos que predominan en la población y forman parte de su tradición.

Existe un proyecto que engloba la creación de empleo, formación y beneficio directo al ciudadano. Se trata de invertir fondos para formar a jóvenes desempleados en oficios relacionados con el mantenimiento de las casas, que a su vez redunden en el efecto estético del pueblo. Algo que por fin se ha vuelto a recuperar y que estuvo algunos años muy descuidado fue la rejería tradicional. Desechando auténticas obras de artesanía por nuevos elementos asépticos y carentes de ningún valor. Nuestro proyecto pretende formar jóvenes en situación de desempleo, encargando rejas de forja a un profesional ya establecido, que a cambio de formar al joven recibe encargos del ayuntamiento para sustituir elementos inadecuados por rejería de forja que añade valor a la estética general del pueblo. Esto podemos hacerlo a nivel local porque no supone grandes inversiones y puede financiarse por medio de fondos destinados a obra pública.

A veces, la suma de pequeñas cosas y la voluntad por mejorar el conjunto produce frutos inmediatos. Sólo es cuestión de ponerse a ello. Personalmente estoy absolutamente convencido de que toda nuestra comarca es un espacio cultural excepcional, con todo lo exigible por la UNESCO para merecer su calificación.

Observad sólo estas simples apreciaciones. Los veintitrés pueblos conforman una entidad histórica y cultural muy homogénea. A la vez cada uno de ellos aporta y suma valores particulares. El paisaje que los engloba se mantiene puro e inalterado con toda la esencia agrícola que lo originó. La comarca contiene un Parque Natural, Reserva de la Biosfera. Cinco ZEPAS. Un espacio natural protegido que enlaza con Sierra Morena y los Parques de Cazorla y Segura. El conjunto de espacios naturales más extenso de Europa.

Además uno de los dos únicos Conjuntos Históricos Artísticos de la provincia. Un hecho histórico de impacto nacional como es el regicidio de Montiel. Laminium, Mentesa, el santuario ibero de Terrinches, único en España. La Orden de Santiago. Figuras cumbre de la literatura del Siglo de Oro como Quevedo. Grandes poetas como Manrique. Un conjunto de pueblos que mantienen toda la autenticidad del aislamiento ancestral del mundo rural, en los cuales todavía se mantiene su trama urbana medieval y numerosos ejemplos de auténtica arquitectura tradicional. En Almedina un discípulo de Leonardo Da Vince. Un santo que fue el inventor del Seminario, confesor de Carlos V. Y encima, y lo mejor de todo, esta tierra ha servido de inspiración para originar una obra cumbre de la literatura universal con influencia en todas las artes a nivel mundial.

Lo tenemos todo para ser Paisaje Cultural de la Humanidad. De hecho lo somos y muchos no son capaces de asimilar que un lugar que siempre se ha considerado inferior, resulta que es una de las comarcas más auténticas y singulares del mundo.

Doy gracias por ser del Campo de Montiel y haber vivido para conocer este apasionante momento en el cual por fin comienzan a reconocerse sus valores, por primera vez en sus más de mil años de historia.

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